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Fin ... ?

Archivado en C'est la vie... • Fecha: 29-06-2006 02:36:55

Se acabó.

Gracias a los que habéis leídos estas palabras. Gracias a los que habéis dejado comentarios. Gracias a los que habéis venido a verme. Gracias a los que habríais querido venir pero no pudisteis.

Éste sería el momento de las frases hermosas y emotivas, pero estoy cansado y triste.

Lo más duro ha sido despedirme de Giulia y Sofia, verlas alejarse por la orilla del Sena.

En seis horas estaré volando hacia Londres y dejando atrás París. En cinco días estaré volando hacia Alicante.

Sé que no es grave, sé que no es terrible, sé que no se acaba el mundo, pero se acaba París, el que ha sido mi mundo durante 10 meses, y sí es difícil y sí es triste.

« y piensa, sin embargo, que es su vida y que pronto París se habrá acabado ... »

Escrito por Chemi
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Archivado en C'est la vie... • Fecha: 06-06-2006 00:14:57

La Chaise One. Ésta es una cuestión que lleva pendiente desde enero. Cuando firmamos el contrato de alquiler del piso, a mediados de diciembre, éste estaba casi completamente vacío, no había ni sillas, y los propietarios nos preguntaron que qué queríamos que compraran, si sillas o taburetes, a lo que respondimos que sillas. Cuando volvimos a principios de enero nos encontramos con tres sillas iguales de metal, una roja, una blanca y una gris, bastante feas, muy incómodas (se acaba perdiendo la sensibilidad en las piernas si permaneces mucho tiempo sentado), y con las patas muy abiertas, lo que les hace ocupar mucho espacio (en un piso muy pequeño) y provoca numerosos golpes y tropezones. Una mierda de sillas, vamos. Que ni buscando a mala hostia las peores sillas del mundo se encuentra algo así. Bueno, hasta aquí todo normal, o todo lo normal que puede ser París. En febrero, un día que Giulia y yo estábamos “estudiando” en la biblioteca de la universidad, me sorprendió enormemente ver una foto de una de mis sillas de mierda en la portada de la revista L’Express Mag. La portada decía “Especial diseño. 21 objetos para el siglo XXI. Los iconos que marcarán nuestra época". Y la foto de portada era la silla blanca de mierda de mi piso. Increíble. Cogí la revista y se la enseñé a Giulia (que ya conocía mi piso), y en el reportaje de interior, y bajo la cita “Una proeza formal y técnica”, venía la silla de mierda, que resulta que se llama “Chaise One” (Silla Uno), y fue diseñada en 2003 por Konstantin Grcic. ¿Su precio?, 217 euros. Y en mi piso había tres… El texto del reportaje, evidentemente, decía maravillas de la puta silla, por lo que podemos concluir que el periodista que lo escribió nunca se ha sentado en ella. De vuelta al piso Giulia y yo miramos las sillas con nuevos ojos, las inspeccionamos un poco y en la parte de debajo de donde ponemos el culo viene la firma del supuesto “artista”, por lo que descartamos la opción de que fueran falsificaciones (la hipótesis que hasta ese momento dábamos por válida) y pasamos a pensar que definitivamente los propietarios de mi piso son personas muy extrañas. Cuando en semana santa vinieron mis primas, mi hermana y Ximo, una tarde mientras yo trabajaba en Zara, vieron en un escaparate de una tienda de diseño una de las Chaises One. Ésta y ésta son las pruebas.

De fiesta el finde. Este sábado, por fin, volví a salir de fiesta, ya que por unas cosas o por otras hacía varias semanas que no salía en ese plan. Eran los cumpleaños de Fuencis e Iria, españolas, y de Marta, una chica italiana. Se celebraban por separado, pero en el mismo sitio, por lo que al final acabamos todos juntos bebiendo en el Canal Saint-Martin, a la altura de la curva, junto a la esquina de colores. Y estuvo muy bien, éramos mucha gente, españoles, italianos y franceses, una chica polaca, un chico inglés que no se considera inglés (su madre es argentina y su padre chipriota) y dos alemanes, bebiendo vino y un deleznable simulacro de sangría. Yo estuve gran parte de la noche hablando con la chica polaca, y al final estuve discutiendo con un francés que tampoco se consideraba muy francés (su madre es italiana) sobre la crisis sociopolítica de Francia, y de Europa, y sobre el sinsentido que en último término acaban teniendo conceptos como ‘esencia nacional’ o ‘identidad nacional’. Para que luego digan que en los botellones no hay cultura. A las 4 de la mañana largas Alonso y yo íbamos en un Noctilian por el boulevard de Barbés, donde él se bajó, y en la misma parada subió una especie de equipo de incógnito de la RATP, la empresa de transportes, compuesto por unas 6 ó 7 personas vestidas de calle que, de repente, se plantaban delante de ti, te mostraban su acreditación como si fueran agentes del FBI y te decía, “su título de transporte, por favor”. Yo les mostré mi carte Imagine-R y bien, pero el chaval que había sentado detrás de mí, que iba todo ciego durmiendo, se llevó a casa de recuerdo una cariñosa multa, y otro chaval que tampoco llevaba billete y se les puso chulo a los agentes, fue sacado del autobús de muy malas maneras (a hostias, concretamente), y dio con sus huesos en el suelo mientras, bocabajo, uno de los agentes se le arrodillaba encima y le retorcía los brazos en la espalda. Glups. Creo que si sigo en París, seguiré comprando algún bono de transporte. Cuando llegué al piso leí la crónica de la victoria de España por 2-0 frente a Egipto. Pero a mí no me engañan: yo en el Mundial voy con Argentina.

Gael García Bernal. Sí amigos, esta tarde he conocido a Gael García Bernal. Como hoy aquí es festivo porque es Pentecostés, hoy hemos cerrado Zara media hora antes (¡guau!) y hemos salido media hora antes. Mi compañera Paula (que también es mexicana) y yo hemos dado una vuelta por Montparnasse buscando una papelería en la que yo pudiera comprar un tipo de cuaderno muy chulo que vi a principio de curso en una papelería de Saint-Germain que no he podido volver a encontrar. Hemos encontrado una papelería bastante guay que ella conocía porque vive por allí cerca, pero evidentemente estaba cerrada, así que desde allí yo me he ido a Saint-Germain a buscar de nuevo aquella en la que yo estuve a principio de curso. He entrado en la Librairie La Hune, que está entre Les Deux Magots y el Café de Flore, por si allí pudieran tener cuadernos como aquéllos, pero allí sólo tenían Moleskins. Me he quedado sin embargo un rato curioseando y me he cruzado con un chaval que me resultaba familiar. Me he quedado mirándole y me he dicho, joer, se parece un montón a Gael García Bernal. Vestía muy normal, llevaba barba, gafas y el pelo largo recogido en una pequeña coleta. He seguido mirándole y me he dicho, de hecho yo diría que es Gael García Bernal. Después de unos instantes de duda y vergüenza, al final me he dirigido a él y éste ha sido el apasionante diálogo (en castellano):

Chemi: Perdona, ¿hablas español?

Chaval que se parecía un montón a Gael García Bernal: Sí… (sorprendido y algo asustado)

Chemi: ¿Eres Gael García Bernal?

Chaval que se parecía un montón a Gael García Bernal: Sí (aliviado pero al mismo tiempo fastidiado de que hasta en una librería de Saint-Germain-de-Près en París le reconozcan)

Chemi: Vaya, es que me lo había parecido y he dicho, bueno, voy a comprobarlo.

Gael: Sí, je, je.

(momento incómodo en el que ambos nos mirábamos sin decir nada)

Chemi: Pues nada, encantado.

Gael: Sí, encantado (y me ha tendido la mano, las hemos estrechado, él sin mucha fuerza)

Chemi: ¿Qué vienes, de Cannes? [pronunciado ‘Cans’, lo cual es importante para la continuación del diálogo] (para que viera que sé de qué va el tema, ya que Alejandro González Iñárritu, director de Amores Perros y 21 gramos, presentó en el Festival de Cannes su tercera película, Babel, en la que participan Gael García Bernal, Brad Pitt y Cate Blanchett entre otros)

Gael (iniciando la escapada y comenzando a descender por las escaleras): Sí, estoy cansadísimo.

Chemi (sonriendo y sin poderlo evitar): ¡Vienes de Cannes… adísimo!.

Gael (pensando, no puedo creer que haya dicho eso...): Sí, je, je.

Chemi (pensando, tengo que luchar contra la impulsión que me obliga a hacer chistes de este tipo; pero aun así satisfecho de haberse soltado esa parida): Pues nada, que vaya bien, hasta luego.

Gael (tremendamente aliviado): Sí, venga, hasta luego.

Y eso ha sido todo. En fin, otra anécdota, y otro diálogo irreal y absurdo con un “famoso”, como en su momento lo tuve, por ejemplo, con Loquillo.

Aventuras y desventuras de Chemi en Londres. Sí amigos, me voy a Londres. Ya tengo los billetes de avión. El jueves 29 de junio salgo a las 8:45 de París y llego a las 9 a Londres, ¡en un vuelo que sólo dura 15 minutos!. Estaré allí con Silvia, en Bournemouth, un pueblo de la costa sur de Inglaterra donde ella vive desde hace meses, a una hora de Londres, hasta el lunes 3 de julio, cuando a las 19:20 saldré de nuevo de Londres para llegar a las 22:55 a Alicante (comparad con la duración del vuelo París-Londres).

Y eso es todo por el momento. Mientras escribo estas líneas, la abuela de Elisa duerme en la habitación de mi piso mientras Elisa y su madre pasean por París. Es una entrañable viejecita que me habla tranquilamente y con toda naturalidad en italiano. Yo sonrío y le digo sí, sí, y creo que ella piensa que le entiendo.

Escrito por Chemi
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Archivado en C'est la vie... • Fecha: 28-05-2006 02:09:01

Hoy he conocido a una mujer que ha dado cursos de literatura junto a Ricardo Piglia. No creo que os interese mucho, pero qué diablos. Yo estaba en Zara, y una mujer me preguntó en inglés que si teníamos jerseys, y yo, ¿como aquéllos?, señalando un mueble donde hay de todos los modelos y todos los colores. Y ella, sí. Y vamos hacia allá y ella coge uno y mirándolo empieza a murmurar sobre la talla en español. Y yo, ah, ¿pero habla español?, y ella, ¡sí!, soy argentina, ¿de dónde sos vos?; y yo, yo soy español, y antes vivía en Valencia; y ella, ¡vaya!, mañana mi marido y yo vamos a Valencia, porque él tiene que dictar unos cursos en la universidad. Y yo, ¿sobre qué?, porque yo aún soy estudiante de la Universidad de Valencia; y ella, de derecho; y yo, ah, entonces no. Y ella, ¿pero qué hacés aquí si sos estudiante de la Universidad de Valencia?; y yo, pues precisamente me vine a acabar aquí los estudios con una beca Erasmus; y ella, ¿pero qué estudiás?; y yo, periodismo; y ella, ah qué lindo, yo también soy profesora, pero de literatura; y yo, ¿sí?, a mí me apasiona la literatura, y me gusta mucho la literatura hispanoamericana; y ella, ¿sí?; y yo, sí, ¿conoce al chileno Roberto Bolaño [original que soy]?; y ella, sí claro; y yo, ahora mismo es mi escritor, pero pronto voy a pasar a Ricardo Piglia, que es argentino, como usted; y ella, ¿en serio?, yo fui ayudante de Ricardo Piglia dictando unos cursos de literatura en la universidad; y yo, ¿¿en serio??, ¡vaya, qué casualidad!, pero… ¿él no enseña en Estados Unidos?; y ella, bueno, fui su ayudante hasta que se fue de la Argentina para allá. Y yo, vaya; y ella, sí, ¿y qué has leído de él?, es un gran escritor, además de una gran persona; y yo, no, sólo he leído algunos relatos sueltos, pero cuando vuelva a España quiero ponerme con su obra, quiero empezar con "Respiración artificial". Y ella, te recomiendo un libro de ensayo que se llama "El último lector"; y yo, sí, lo conozco; y ella, tenés que leerlo; y yo, vale; y ella, ¿y conocés a Juan José Saer?; y yo, ¿cómo?; y ella, Saer; y yo, ¿Saer?; y ella, sí; y yo, no, nunca lo he oído; y ella, ¿¿no??, ¡pero si es el mejor escritor argentino contemporáneo!, ¡si vivía aquí en París, donde murió el año pasado!; y yo, bueno, todos han vivido en París, aquí al lado, en el cementerio de Montparnasse, está enterrado Julio Cortázar, y la gente pinta rayuelas junto a su tumba; y ella, sí, yo voy a ir, pero tienes que leer "El limonero real" de Saer, y también "La pesquisa", que fue su última novela; y yo, vale, lo haré.
Y luego hemos hablado más de Cortázar, y de nuevo de Bolaño, y por supuesto de Borges, y de París y de Valencia.
Dentro de poco más o menos un mes, todo habrá acabado.

Hace tres semanas vino Paula y fue bonito, a pesar de que el tiempo no acompañó, a pesar de que trabajé el sábado casi todo el día, a pesar de que nos quedamos sin salir de fiesta porque fallaron mis amigos. Pero a pesar de todo fue bonito. Es lo que tiene París, te rodea y te convierte en el protagonista de una película o de un libro o de un relato y muchas noches se acaban convirtiendo en poesía. Pero es también una ciudad agotadora que te extenúa. Por eso estoy contento de que se acabe pero estoy triste de que se acabe, por eso me gustaría volver.
Dijo Hemingway, Si tienes la suerte de haber vivido en París cuando joven, luego París te acompañará, vayas adonde vayas, todo el resto de tu vida, ya que París es una fiesta que nos sigue. Bueno. París a mí sí me acompañará, pero no sólo como la ciudad real y soñada en la que aún vivo, sino también y sobre todo como el lugar que está más allá, el lugar vivo e interminable que te aguarda siempre adelante, la ciudad contra la que tienes que tener el valor de luchar, el lugar del atrevimiento y del misterio, la ciudad que es siempre mañana y que siempre escapa y que siempre te hace seguir andando o corriendo, tras ella, sea la que sea en realidad, el lugar que te hace estar siempre en movimiento, siempre adelante, siempre hacia lo nuevo.
La última “Flor del mal” de Baudelaire es "El viaje", cuyos últimos versos dicen, Plonger au fond du gouffre, Enfer ou Ciel, qu'importe? / Au fond de l'Inconnu pour trouver du nouveau! Sumergirse en el fondo del abismo, Infierno o Cielo, ¿qué importa? / ¡Hasta el fondo de lo Desconocido para encontrar lo nuevo!. Ése es el significado de París para mí, y así será, esté donde esté.

Escrito por Chemi
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Archivado en C'est la vie... • Fecha: 24-04-2006 23:17:04

- Giulia. El jueves pasado habíamos quedado para tomar un café. Al final fue café en un café musical bastante chulo del 10ème, cena libanesa en la orilla del Canal Saint-Martin y copa de vino en un bar de la otra orilla, Le Poisson Rouge. Hasta uno de los últimos metros. Y eso que ella había quedado para ver no sé qué en la Place de l’École Militaire, pero me dijo que prefería quedarse conmigo. Estuvimos muy bien. Hoy llego por la tarde a la universidad y me encuentro con Sofía y con ella en la biblioteca y ella y yo nos hemos ido a tomar otro café que se ha alargado bastante, y luego hemos estado "estudiando" en la biblioteca, es decir, hablando y riéndonos. Pero nada. Y es que hay que ser tonto, pero lo somos, claro que sí, como si fuera tan fácil encontrar a una chica/o que te guste y con el que estés tan a gusto, pero nada. Habrá que cambiar de horizontes…

- Zara. Un par de anécdotas. De cara a la Copa del Mundo de fútbol que se va a disputar este verano en Alemania, tenemos camisetas con los colores y una frase típica y tópica de varias selecciones: Brasil (Força canarinha!!), Argentina (Aguante la albiceleste!!), España (Furia española!!), Italia (Forza Italia!!), Alemania (no lo recuerdo) y Portugal (no lo recuerdo). Francia, por ejemplo, no está. ¿Y adivináis cuál es la que más compran los franceses, y con bastante diferencia?. Sí, la española. Angelicos.
El sábado vino una mujer que era ciega. Se me enganchó del brazo y me hizo describirle todas las camisetas y suéters que tenemos y leerle las que llevan alguna inscripción y traducírselo al inglés y al castellano. Además de una cierta incomodidad (si es ciega de nacimiento, se la sudaría que yo le dijera, ésta es roja o ésta es verde) y de que al final no compró nada, después el responsable me echó la bronca por haber estado demasiado rato con un solo cliente. Y yo, pero que era una mujer ciega… Y él, da igual.

- La Copa del América en París. Mucho republicanismo y crítica política y todo lo que queráis, pero luego, por 210 míseros euros, me vendo a una de las grandes mentiras que nos ha vendido la derecha valenciana, Ayuntamiento y Generalitat. Sí amigos, estoy hablando de la Copa del América que el próximo año tendrá lugar en la bahía valenciana. Jueves, viernes y sábado de esta semana se van a realizar unas jornadas de promoción de la Copa del América y de Valencia en París, y allí estará Chemi como chico-florero para cantar las alabanzas de la Ciudad del Turia a los estúpidos parisinos que acudan a tal magno evento. Y todo por 210 euros por 18 horas entre los 3 días. Y todo gracias a una amiga de Pablo que se enteró (Pablo también estará allí, claro que sí), y después de enviar el currículum en castellano y francés, un par de fotos (una de cuerpo entero y otra de un primer plano de la cara) y venderme de puta madre en el texto del email. Y qué queréis, en París trabajando sólo en Zara uno llega muy muy justito a fin de mes.

- Cumpleaños feliz. Finalmente celebré la fiesta de cumpleaños en mi piso. Fue un éxito a medias: yo dije a todo el mundo a las 22 horas. Y a las 22 horas y cuarto el único que aquí había era yo… La poca asistencia inicial (y mi cara de acojone ante el potencial fracaso de la convocatoria) hicieron que varios de mis compañeros de Zara se fueran bastante pronto, así como Kristopher y las dos amigas que se trajo. Me dice el día de antes, ¿quieres que lleve chicas guapas a tu fiesta?. Y yo, hombre, pues si insistes… Y él, que es de padre sueco y madre francesa pero ha vivido casi toda su vida en Suecia, apareció con dos suecas: una chica muy normal y otra increíblemente guapa y con un cuerpo que quitaba la respiración. Los (pocos) españoles que llegaron pronto estaban flipando en colores, y me decían, dios!, pero de qué conoces a ésa??; y yo, pero si yo también la acabo de conocer!!. Y eso. A partir de medianoche, con más de dos horas de retraso, fueron llegando el grueso de las tropas hispanas, y al final la fiesta estuvo muy guay, con el piso lleno (lo cual no era en realidad muy difícil) y mucho vino, música y risas hasta pasadas las 6 de la mañana. Y ningún vecino se quejó. Wow.

Y yo juraría que antes, pensando en escribir este post, tenía más historias para contar… pero no sé, no me acuerdo, esto de ser disléxico… Voilà!!

- Chemi disléxico. Como lo leéis: resulta que soy (algo) disléxico. Y todo, como tantas otras cosas, a raíz de unas palabras de Bolaño en la última entrevista que concedió en vida y que se publicó en la edición mexicana de Playboy: "¿Le dio algún valor en su vida el haber nacido disléxico?
–Ninguno. Problemas cuando jugaba al fútbol, soy zurdo. Problemas cuando me masturbaba, soy zurdo. Problemas cuando escribía, soy diestro. Como puedes ver, ningún problema importante
". Yo también soy zurdo de pie y diestro de mano, así que empecé a investigar, y resulta que ser zurdo de pie y diestro de mano (o viceversa) es lo que se llama, lateralidad cruzada, una "disfunción" que suele ir asociada a ciertas formas, normalmente bastante leves, de dislexia, otros de cuyos "síntomas" son dificultad para concentrarse en algo concreto y la comisión de bastantes "lapsus linguae", "síntomas" que yo también presento… Conclusión, que a lo mejor no soy disléxico y si lo soy, lo soy de un modo muy leve (a parte de lo de ser zurdo de pie y diestro de mano, que ahí está). Pero es la gracia descubrir a los 26 años que es probable que eres (un poco) disléxico, y que a pesar de ello, aquí estás, al pie del cañón, en París, trabajando y estudiando y trabajando, claro que sí, como los más grandes, como Bolaño.

Escrito por Chemi
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Depuis chez Pablo

Archivado en C'est la vie... • Fecha: 23-04-2006 02:33:23

Salut les gars !! ça va ? bon, maintenant je suis chez Pablo, pas chez moi, et ici il y a Diana, Guillome (le coloc de Pablo), Pablo et moi. Malheuresement, Pablo il n'a pas fait de sushi pour dinner, putain, mais bon, il a fait de la nourriture chinoise, donc ça a été. Et on a, bien sûr, beaucoup bu (sur tout du vin). Mais le problème c'est que c'est déjà trop tard, il n'y a plus de métro et si-l-on veut sortir on doit prendre le Noctilien, le bus nocturn, et moi je suis -comme toujours- assez fatigué... parce qu'il y a déjà deux nuits que je dors sur le putain de clic-clac et lorsque je me réveille je suis encore plus fatigué que quand je me suis couché. Et d'ailleurs aujourd'hui j'ai travaillé toute la journée chez Zara, et en plus aujourd'hui ça a été samedi, c'est-à-dire, la vraie folie, plus de 7.000 euros vendus, wow, et bon, j'ai déjà 26 ans, je ne suis plus jeune, donc alors, franchement voilà quoi, la nuit parisienne a déjà très peu à m'offrir... ben oui, je sais que c'est un peu triste de dire tout ça (ou même assez triste), mais qu'est-ce que vous voulez que je vous disse ? Bon, je ne sais pas, je ne sais plus... je ne sais plus quoi faire, et sur tout, où le faire, il soit n'importe quoi. Wow, je me sens assez libre en vous écrivant en français... :-) Bon, je ne sais pas, peut être j'écrirai encore plus plus tard, ou peut être pas, on ne sais jamais...

Escrito por Chemi
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